Hay media docena de tipos y a la mayoría de la gente nunca le explican la diferencia. Aquí le decimos para qué sirve cada uno, en lenguaje claro, para que usted pueda saber si alguna vez le dieron el correcto.
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¿Está cubriendo una etapa de su vida, o toda su vida? Casi todo lo demás se desprende de esa respuesta, y es la pregunta que nadie le hace antes de darle un precio.
Para una etapa con fecha de término
Cobertura por un número determinado de años, casi siempre los años en que perderlo a usted sería una catástrofe económica. Los años de la hipoteca. Los años en que los hijos viven en casa. Es por mucho la cobertura más barata por cada dólar de protección, y para la mayoría de las familias menores de cuarenta es la respuesta correcta para el grueso de lo que necesitan.
El costo de eso es que se termina. Si usted vive más que el plazo, no le devuelven nada, y volver a comprar a los sesenta cuesta lo que cuesta a los sesenta.
Para toda la vida
Cobertura que no vence, con una prima que no cambia y un valor en efectivo que crece de forma lenta y predecible. Cuesta bastante más por cada dólar de beneficio por fallecimiento que la vida a término, y esa es la razón honesta por la que se le vende de más a gente que necesitaba término.
Dónde sí se gana su lugar: gastos finales que van a existir cuando usted fallezca, un acuerdo de compraventa de un negocio, un dependiente con necesidades especiales, o una herencia que necesita liquidez.
Para toda la vida, con partes móviles
Cobertura permanente en la que el valor en efectivo se acredita según el movimiento de un índice del mercado, con un piso que lo protege en un mal año y un tope que lo limita en uno bueno. Las primas son flexibles. Bien estructurada, puede hacer dos trabajos a la vez.
También es el producto que más se vende mal. No es una cuenta de ahorros, la ilustración no es una promesa, y si se financia por debajo de lo debido puede colapsar años después y llevarse la cobertura con ella. Nosotros le mostramos la columna garantizada, no solamente la bonita.
Pequeño, sencillo, de aceptación garantizada
Una póliza permanente modesta, normalmente de diez mil a veinticinco mil dólares, diseñada para cubrir un funeral y las cuentas que llegan en el mes siguiente a un fallecimiento. La evaluación médica es mínima o inexistente, y ese es justamente el punto: es para personas que no califican para nada más.
La parte que a casi nadie le enseñan
La muerte no es lo único que le corta el ingreso a un hogar. Estas coberturas acompañan a una póliza de vida, y a lo largo de una vida laboral es mucho más probable que usted las use.
Cláusulas adicionales en una póliza de vida que le permiten usar por adelantado el beneficio por fallecimiento si le diagnostican una enfermedad crítica, crónica o terminal. Muchas veces vienen incluidas sin prima adicional, lo que significa que muchísima gente ya las tiene y nunca se lo dijeron.
Cuidado en casa o en un centro, que el seguro médico y Medicare en su mayor parte no cubren. Es el riesgo sin asegurar más grande que existe en casi todos los planes de retiro, y el costo de ignorarlo suele caer sobre una hija adulta.
Reemplaza una parte de su ingreso si usted no puede trabajar. Si su hogar depende de su capacidad de generar dinero, esto protege el motor y no solamente la herencia.
Accidentes, indemnización hospitalaria, enfermedad crítica. Dinero que se le paga directamente a usted, para los deducibles, las semanas de trabajo perdidas y todo aquello que un plan médico mayor nunca fue diseñado para pagar.
Cómo calculamos el monto
La cifra no es un múltiplo de su salario sacado de una tabla. Es lo que de verdad habría que pagar si usted no estuviera: el saldo de la casa, lo que falta de los carros, los años de ingreso que el hogar perdería, lo que cuesta terminar de criar a los hijos y el funeral. A eso se le resta lo que ya está cubierto en el trabajo y lo que usted ya tiene.
A veces esa cuenta dice que usted necesita bastante más de lo que tiene. A veces dice que ya está bien y que se quede con su dinero. Nos da gusto dar cualquiera de los dos.
Vale la pena saberlo
La cobertura grupal que da su empleador normalmente se termina cuando se termina el trabajo, y por sí sola casi nunca alcanza. Es una buena base y un mal plan.
Siguiente paso
Sin costo, sin compromiso y no se vende nada en la primera llamada. Veinte minutos por teléfono y usted sabrá si aquí hay algo que valga la pena.